La ley de Murphy es sencilla y ciertamente pesimista: “Todo lo que puede salir mal, saldrá mal“.

Para los que se pregunten si la ley de Murphy tiene alguna base científica: no, no la tiene. Las cosas no tienden a salir mal. Pero la mente sí que suele recordar con mayor facilidad los hechos negativos que los positivos, porque en realidad los negativos son menos, llaman más la atención y recordarlos es bueno para no volver a caer en los mismos errores.

Pero, igualmente, qué bien sienta echarle la culpa de todas nuestras desgracias al profeta demente Murphy.

 

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